27 nov. 2015

Dos retratos de mujer, Lucia y Eszter

Cada persona tiene tras de sí una historia. Cada familia es distinta de las demás. Tolstoi lo escribía en el inicio de Ana Karenina: "Todas las familias felices se parecen entre sí, pero cada familia desdichada ofrece un carácter particular". La literatura y la música, buscando e indagando en lo humano siguen, describen y tratan de profundizar y explicar, según sus diferentes maneras, estilos y corrientes, todo lo que nos concierne a los seres humanos.


Hay heridas que el tiempo no puede sanar, y seres que marchan a la derrota dominados por un amor que inunda sus emociones y ocupan toda una vida hacia su autodestrucción.
Esta entrada trae dos muestras de ambientes familiares de diferente condición marcadas por ese carácter particular que nos insinuaba Tolstoi.

Sandor Marái ya apareció por este blog con un extracto de su obra más conocida, El último encuentro. En este caso nos acompaña con La herencia de Eszter



El escritor húngaro ofrece una obra intimista, centrada en el seísmo de sentimientos contradictorios que la protagonista comienza a sentir cuando Lajos, un viejo amigo de la familia, canalla encantador y sin escrúpulos, con un irresistible poder de seducción, aparece inesperadamente en su plácida y tranquila vida. 

Lucia de Lammermoor también pertenece a este grupo de personas marcadas trágicamente por el amor. Su desdichada historia tiene uno de los nudos más enérgicamente construidos en la escena del sexteto Chi mi frena in tal momento. Aquí se entrecruzan las pasiones, intereses y sentimientos de los protagonistas. Lucía y Edgardo, miembros de familias rivales, están enamorados en contra de la voluntad de su hermano Enrico, que desea el matrimonio entre ella y Arturo. Raimondo, religioso confidente de Lucia y Alisa, su dama de compañía completan el sexteto junto con un coro de amigos y conocidos.


Aunque en las obras escénicas barrocas aparecen piezas para grupos de varios cantantes, en general, son infrecuentes los sextetos en las óperas, Éste de Lucia di Lammermoor es sin duda el más conocido y popular de todos.






La puesta en escena pertenece a una producción de 2009 del Metropolitan Opera House de New York que, con el montaje de una foto de familia, transmite toda la fuerza, violencia e intensidad que Gaetano Donizetti imprimió a su obra. Anna Netrebko como Lucia y Piotr Beczala como Edgardo son principales protagonistas de esta versión.



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