4 ago. 2017

Inspirados por una trucha

La naturaleza ha sido y es fuente de inspiración, creatividad y un elemento donde afloran las emociones. 
Desde las primeras manifestaciones artísticas del paleolítico hasta nuestros días, el ser humano ha dirigido la mirada a los elementos de la naturaleza así como a las plantas o animales que le han servido como un espejo que les devolvía los pensamientos que se fraguaban en su interior. 
Esta mirada a la naturaleza nos ha devuelto en forma de obra de arte, cada vez de una forma distinta según la evolución de la mentalidad, las ideas sociales, las distintas técnicas artísticas y movimientos culturales. La idea de lo bucólico, un riachuelo, el comportamiento y el lenguaje de los animales, una tormenta, las flores o el simple ejemplo de un pez como la trucha han pasado por distintos momentos y manifestaciones a través de las corrientes culturales a lo largo de la historia de la humanidad.
Descripciones y homenajes musicales de ríos como el Moldava de Smetana o el Danubio azul de Strauss; tormentas románticas como las de las óperas de Wagner o Rossini; sinfonías como la Pastoral de Beethoven o los sonidos de las aves de Oliver Messiaen acercan la música a la naturaleza o la naturaleza a la música.
Obras pictóricas como los cuadros desde el Renacimiento hasta el Impresionismo, desde el Barroco hasta el Realismo, desde el Rococó al Naturalismo, todos han tenido y cada uno a su estilo como fuente de inspiración y objeto de su pensamiento y filosofía de vida la naturaleza.
Libros y poemas desde las más antiguas epopeyas, con su agreste naturaleza, al renacimiento, la poesía bucólica, el romanticismo, los movimientos del naturalismo, la vuelta al mundo clásico, han buscado en la naturaleza los elementos que acercaran al ser humano su pensamiento.
Te propongo una mirada a la inspiración que surge de la naturaleza, en este caso a partir de un pez como la trucha con uno de los textos más antiguos de nuestro idioma y un paseo por una de las obras más conocidas e inspiradas de Schubert.


El libro de Calila e Dimna es el primer texto narrativo de nuestro idioma, posiblemente mandado a escribir por Alfonso X el Sabio antes de subir al trono. En realidad se trata de la traducción de unas traducciones. A mitad del siglo XIII se traduce del árabe el libro Kalika wa-Dimna, una traslación cuyo original es el Panchatantra hindú del año 300 d. C. 
Se trata de uno de los libros, al estilo de Las mil y una noches, apropiados para la educación de un príncipe, en el que el rey Diselem realiza preguntas a su consejero y filósofo Burbudem quien lo instruye a través de fábulas e historias moralizantes. Los protagonistas suelen ser animales como un buey, un león o los zorros Calila y Dimna quienes van narrando las historias, a menudo unas dentro de otras, como un juego de muñecas rusas o la narración protagonizada por Seherezade.



Lo importante del libro y que ha hecho que éste no se convierta en un legado arqueológico literario es que se hace intemporal al recoger una gran gama de las emociones y sentimientos de la naturaleza humana, los deseos, el brillo deslumbrante del poder, la cobardía o valentía frente al amor, la venganza, la injusticia, las envidias y ambiciones. Nuevamente son los animales, como si de un Disney, un Andersen o incluso un Kafka de otra época se tratara, quienes vienen a poner su voz humanizada a nuestra disposición.
El texto recoge una de las fábulas protagonizada por un garza, un cangrejo y unas truchas, víctimas de la primera.


También inspirado en la naturaleza, Franz Peter Schubert compuso su lied Die Forelle (La trucha) en 1817 a partir de un texto del poeta y músico Franz von Christian Friedich Schubart. El texto original utilizaba la última estrofa como moraleja para que las mujeres se protegieran de los hombres. Schubert modificó el final de forma que pudiera ser cantado por cantantes masculinos y femeninos, llegando a realizar hasta seis versiones con pequeñas modificaciones.



Para un compositor tímido y con poca música editada e interpretada en público, tuvo que ser importante que el periódico Abdnzeitung de Dresde publicara
"El joven compositor Schubert ha musicado varias canciones de los mejores poetas (sobre todo de Goethe), lo cual es testimonio de profundos estudios con un genio admirable y que atrae la mirada de los entendidos del mundo musical. Sabe cómo pintar el sonido. Las canciones Die Forelle (La trucha), Gretche am spinnrade (Margarita en la rueca) y Der Kampf (La lucha) superan cuanto se puede encontrar en el ámbito de la canción. Aún no han sido publicadas pero pasan de mano en mano las copias manuscritas".



La interpretación corre a cargo de quien, casi con toda seguridad, ha sido la voz que mejor ha cantado a Schubert a lo largo del siglo XX, Dietrich Fischer-Dieskau. Se trata de una grabación en disco de 1965 acompañado al piano por Gerald Moore, en el que el barítono alemán despliega con intención toda su capacidad interpretativa llena de matices.


En uno de los viajes que realizó a Steyr, un mecenas y chelista aficionado, Sylvester Paumgarner, a quien le había encantado el lied, propuso al compositor que incluyera la melodía en una obra de cámara. Schubert compuso el Q
uinteto en La Mayor D 667, conocido como Die Forelle, para una formación poco habitual de violín, viola, violonchelo, contrabajo y piano, una obra que se interpretó en pequeños círculos, pero que no fue publicada hasta después de su muerte. En el cuarto movimiento introdujo una serie de variaciones sobre la parte vocal en las que los instrumentos interactúan entre ellos en un delicioso diálogo. 
El enlace recoge una grabación de las variaciones sobre el tema Die Forelle correspondientes al cuarto movimiento que se realizó en marzo de 2013 en el King's Place a cargo del Schubert Ensemble en la celebración de su 30 aniversario.


Hubo una ocasión especial en que cinco grandes solistas, poco conocidos en aquella época, se reunieron para tocar este quinteto. En el verano de 1969 se celebró un concierto en el Queen Elizabeth Hall de Londres en el que participaron Daniel Baremboim (piano), su esposa Jacqueline du Pré (chelo) -pocos años antes de la esclerosis que la hizo retirarse y fallecer prematuramente-, Itzhak Perlman (violín), Pinchas Zukerman (viola) y el director de orquesta Zubin Mehta que en esta ocasión se hizo cargo del contrabajo. 
De esta ocasión se guarda una película que recoge la semana de preparativos y ensayos, una semblanza de los protagonistas y el desarrollo del concierto el 30 de agosto de ese mismo año a cargo de estos intérpretes hoy día consagrados. Se trata de un documento histórico emitido en varias ocasiones en televisión y que cada vez que se ha programado ha alcanzado grandes audiencias. La última vez que se emitió en el canal Arte, veinticinco años después de su grabación, logró la mayor audiencia del año. 


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2 comentarios:

  1. Hola Miguel:

    Me admiran los profundos conocimientos que tienes sobre literatura y ópera, con los que disfruto y aprendo al mismo tiempo.En este caso desconocía tanto el libro como la obra de Schubert que citas y ambos me han encantado. ¡Felicidades!

    Un abrazo :-)

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    Respuestas
    1. Hola Javier
      Calima y Dimna es un libro con una estructura antigua, al estilo de Las mil y una noches, pero a los que nos gusta leer, si es una versión en castellano actual es bastante ágil.
      En cuanto a La trucha, tanto el lied como el quinteto son obras que he escuchado mucho y vuelvo a oír con frecuencia. He dudado mucho si ponerla o no, porque salgo en el blog de la parte cantada para dar protagonismo a la música instrumental y
      La película sobre el concierto no la he conocido hasta estos días es todo un lujo y forma parte de una interpretación histórica que me ha alegrado conocer, un documento único. Salvo Jacqueline su Pré, todos son grandes y reconocidos intérpretes en la actualidad.
      Un abrazo :-)

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